Los avances tecnológicos han transformado el tratamiento de las alteraciones del ritmo cardíaco. Los marcapasos actuales son más pequeños, precisos y cuentan con sistemas de monitoreo remoto que permiten un seguimiento más eficiente de los pacientes.
El Dr. Francisco Rodríguez, cardiólogo y subespecialista en Electrofisiología del Cuerpo Médico del Hospital Metropolitano, explicó que estos dispositivos ofrecen tratamientos más seguros y personalizados. Además, destacó que algunos modelos ya no requieren cables y cuentan con una mayor duración de batería.
El marcapasos se implanta debajo de la piel y ayuda a mantener un ritmo cardíaco adecuado cuando el corazón late más lento de lo normal. El procedimiento es mínimamente invasivo, dura entre una y dos horas y permite que la mayoría de los pacientes retome sus actividades cotidianas tras la recuperación.
El especialista también aclaró que los teléfonos celulares y los hornos microondas no afectan el funcionamiento del dispositivo si se utilizan correctamente. Asimismo, recordó que detectar a tiempo las alteraciones del ritmo cardíaco es fundamental para mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Como parte de este compromiso, la Fundación Metrofraternidad impulsa un programa de colocación de marcapasos para personas en situación de vulnerabilidad, con el objetivo de ampliar el acceso a este tratamiento especializado.