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Opinión

La fisura del bienestar en Ecuador

A inicios de 2026, la economía ecuatoriana presenta una paradoja estadística que golpea directamente el bolsillo de las familias. Mientras las cifras oficiales del INEC intentan trazar una ruta de estabilidad, la realidad en los mercados nos cuentan una historia distinta: la de una brecha que se ensancha entre el costo de la vida y […]

La fisura del bienestar en Ecuador
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A inicios de 2026, la economía ecuatoriana presenta una paradoja estadística que golpea directamente el bolsillo de las familias. Mientras las cifras oficiales del INEC intentan trazar una ruta de estabilidad, la realidad en los mercados nos cuentan una historia distinta: la de una brecha que se ensancha entre el costo de la vida y el poder adquisitivo real.

La frialdad de los números:

En enero de 2026, la Canasta Básica Familiar (CBF) alcanzó un valor histórico de USD 821,80. Este incremento de USD 23,50 respecto al año anterior no es solo una cifra contable; es un indicador de la presión inflacionaria que, tras cerrar 2025 en un 1,91%, ha escalado al 2,44% anual en el primer mes de este año.

A continuación, se detalla la comparativa frente al ingreso mínimo legal vigente:

Canasta Básica Familiar: USD 821,80.

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Salario Básico Unificado (SBU): USD 482,00 (vigente desde el 1 de enero de 2026).

Déficit por perceptor: Un solo salario básico apenas cubre el 58,6% del costo de la canasta básica.

El discurso oficial suele apelar al «ingreso familiar» calculado sobre 1,6 perceptores para justificar una supuesta cobertura del costo de la vida. Sin embargo, en un mercado laboral donde la informalidad y el subempleo siguen siendo la norma para millones, depender de casi dos salarios básicos para «empatar» con la canasta básica es un lujo que muchas familias no poseen.

Incluso la Canasta Vital, que agrupa apenas 73 productos esenciales para la supervivencia mínima, se ha vuelto un desafío para quienes no logran acceder a un empleo pleno.

El aumento del Salario Básico a USD 482 fue un paso necesario, pero insuficiente frente a una inflación que rompe tendencias deflacionarias previas. El desafío de 2026 no es solo contener los precios, sino reactivar una economía que permita que el bienestar deje de ser una cifra de escritorio y se convierta en una realidad palpable en la mesa de los ecuatorianos. Sin políticas que fomenten la productividad y reduzcan los costos de producción, la canasta básica seguirá siendo el techo inalcanzable de una sociedad que trabaja para sobrevivir, no para prosperar.

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Andrea Figueroa

Analista Tributaria

Proton Tax & Finances

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