La tensión en el este de Ucrania volvió a intensificarse tras un ataque con drones contra un centro educativo en Starobilsk, en la región de Lugansk, territorio que actualmente controla Rusia. Las autoridades rusas atribuyen el ataque a fuerzas ucranianas y responsabilizan directamente a Kiev.
El Kremlin condenó el hecho de forma inmediata. El portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, lo calificó como “un crimen atroz” y afirmó: “los responsables de este crimen deben ser castigados. En definitiva, el régimen de Kiev debe ser castigado”.
Según las autoridades instaladas por Moscú en la zona, cuatro drones impactaron el Centro de Formación Profesional de Starobilsk. En ese momento había 86 adolescentes de entre 14 y 18 años dentro del edificio. El gobernador regional, Leonid Pasechnik, informó que 35 personas resultaron heridas con distintos niveles de gravedad y que los equipos de rescate recuperaron al menos cuatro cuerpos entre los escombros.
El edificio de cinco pisos sufrió un colapso parcial hasta el segundo nivel, según el Comité de Investigación de Rusia. Tras el ataque, el lugar quedó en llamas y con ventanas destruidas, de acuerdo con imágenes difundidas por medios locales.
Las fuerzas de seguridad aseguraron el área y realizaron disparos de advertencia para evitar que civiles se acercaran al edificio. El personal sanitario trabajó bajo protección militar. También se reportó que un trabajador de salud resultó herido por el impacto de piedras durante el caos.
El Ministerio de Exteriores ruso calificó el ataque como un “atentado terrorista” y acusó a las fuerzas ucranianas de atacar de forma deliberada a menores. Además, comparó la acción con crímenes de la Alemania nazi.
El Ministerio de Defensa ruso aseguró que derribó 217 drones ucranianos durante la misma jornada. Sin embargo, no detalló cuántos interceptó en zonas ocupadas como Crimea.
Hasta ahora, el gobierno de Ucrania no ha respondido oficialmente sobre este ataque. En otras ocasiones, Kiev ha dicho que sus operaciones con drones se dirigen contra objetivos militares y no contra civiles, dentro de su respuesta a los ataques rusos.
El conflicto en Lugansk sigue siendo uno de los puntos más tensos de la guerra. La Misión de Observación de Derechos Humanos de la ONU estima que desde 2022 se han registrado más de 60.000 víctimas civiles, la mayoría en zonas bajo control ucraniano.
Este nuevo ataque en Starobilsk muestra otra vez la intensidad del conflicto en territorios ocupados y la dificultad de proteger a la población civil en una guerra marcada por drones, bombardeos y versiones enfrentadas entre ambos bandos.