El Ejército jordano informó este miércoles 29 de julio de 2026 que sus sistemas de defensa aérea interceptaron y derribaron cinco misiles lanzados desde Irán contra su territorio, en un nuevo episodio de tensión dentro de la creciente crisis regional.
En un comunicado oficial, las Fuerzas Armadas de Jordania señalaron que sus defensas antiaéreas detectaron los proyectiles durante la madrugada y procedieron a neutralizarlos de acuerdo con las normas de enfrentamiento establecidas.
“Las defensas antiaéreas, como parte del sistema de vigilancia y seguimiento, interceptaron cinco misiles lanzados desde Irán contra territorio jordano en la madrugada del miércoles. Los misiles fueron interceptados y derribados conforme a las normas de enfrentamiento establecidas”, indicó la institución militar.
Hasta el momento, las autoridades no han reportado víctimas ni daños materiales como consecuencia del ataque.
Contexto de tensión regional
El lanzamiento de misiles ocurre poco más de una semana después de que al menos tres soldados estadounidenses murieran en Jordania durante un ataque atribuido a Teherán contra una base militar con presencia norteamericana.
La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán reivindicó posteriormente una ofensiva con misiles balísticos, señalando que se trató de una respuesta a lo que calificó como acciones agresivas del Ejército estadounidense contra Irán.
El episodio se produjo un día después de que Estados Unidos y Arabia Saudita realizaran ataques de precisión contra posiciones de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP), milicias chiíes respaldadas por Irán en Irak.
La participación directa de Arabia Saudita en estas operaciones representa un nuevo elemento dentro del conflicto, al involucrar a un actor regional clave en acciones contra grupos vinculados a Teherán.
Riesgo de expansión del conflicto
Jordania, junto con Baréin y Kuwait, se encuentra entre los países más afectados por la escalada de ataques desde el rompimiento de la tregua entre Washington y Teherán.
La interceptación de los misiles incrementa la preocupación internacional sobre una posible expansión del conflicto hacia nuevos escenarios en Medio Oriente, mientras los gobiernos de la región mantienen activos sus sistemas de seguridad y vigilancia ante posibles nuevos ataques.