El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, cuestionó duramente a su homólogo colombiano, Gustavo Petro, por pronunciarse sobre la política interna boliviana y respaldar públicamente a Evo Morales, quien enfrenta una orden de captura vigente.
En declaraciones oficiales, Paz calificó la postura de Petro como un “ataque a la democracia boliviana”, asegurando que el mandatario colombiano privilegió su ideología por encima del respeto institucional entre naciones.
El jefe de Estado boliviano anunció además la salida de la embajadora de Colombia en La Paz, decisión que atribuyó a la “voluntad antidemocrática” del presidente Petro. “Lo sentimos mucho, pero se va porque representa esa voluntad”, enfatizó.
La tensión diplomática se produce en medio de un escenario político complejo, marcado por la figura de Morales y las críticas internacionales sobre la situación judicial en Bolivia.
Analistas consideran que este episodio podría afectar las relaciones bilaterales y abrir un nuevo capítulo de confrontación política en la región.
El gobierno boliviano insiste en que la soberanía y el respeto institucional deben prevalecer frente a cualquier intento de injerencia externa.