Una protesta de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) contra la exposición alusiva al Mundial 2026 terminó con estatuas derribadas, uniformes quemados y un balón gigante atravesando el Paseo de la Reforma. Los docentes exigieron mejoras salariales y la derogación de la ley de pensiones, rechazando el aumento del 9 % acordado entre el sindicato oficial y el gobierno.
Las figuras de cinco metros de altura, que representaban futbolistas de países participantes, fueron haladas con cuerdas hasta caer al suelo. “La CNTE vive” y “Si no hay solución, no rodará el balón” se leía en los grafitis pintados sobre los maniquíes.
La manifestación se suma a las movilizaciones previas, una de ellas dispersada con gases lacrimógenos cerca del Zócalo, donde se instalará un fan fest del Mundial. La policía mantuvo bloqueos con barreras metálicas, aunque en esta ocasión no intervino para contener a los maestros.
Los manifestantes derribaron estatuas de Bélgica, Francia y España, mientras que la figura con el uniforme verde de México permaneció en pie. El caos se extendió a los carriles de Reforma, agravando el tránsito capitalino.
La presidenta Claudia Sheinbaum llamó a la protesta pacífica y su gobierno emitió un comunicado instando a retomar el diálogo. “Si (Sheinbaum) llama crimen a tumbar unas estatuas, cómo le llamará a quitarle los derechos a nosotros, debemos de ser congruentes”, respondió Juan Pablo de la Cruz, maestro de 44 años.
La CNTE ha advertido que sus movilizaciones se intensificarán durante la inauguración del Mundial, en un pulso que combina reivindicaciones laborales con la visibilidad que ofrece el evento deportivo más esperado del año.