La decisión de Mónica Luzárraga de participar en la carrera por la Alcaldía de Guayaquil con una nueva alianza política generó cuestionamientos por parte de la presidenta nacional de Revolución Ciudadana, Gabriela Rivadeneira, quien aseguró que la activista se apartó de los acuerdos que mantenía con otras organizaciones.
Mediante una publicación en la red social X, Rivadeneira sostuvo que Luzárraga había participado en conversaciones para integrar una candidatura respaldada por el movimiento Amigo y el Partido Socialista Ecuatoriano. No obstante, afirmó que la aspirante optó por aceptar el respaldo de la alianza conformada por Unidad Popular, Pachakutik y Futuro.
La dirigente también señaló que ese cambio afectó el proceso de unidad que impulsaban varios sectores políticos y utilizó el término «candidata chimbadora» para referirse a Luzárraga. Además, manifestó que la decisión le genera dudas sobre las razones que motivaron su nueva postulación.
En respuesta, Luzárraga explicó que las negociaciones con el movimiento Amigo no llegaron a un acuerdo. Según indicó, existían diferencias sobre la conformación de la alianza electoral y la distribución de las candidaturas, aspectos que cobraron mayor importancia tras las recientes reformas al Código de la Democracia.
La abogada confirmó que buscará la Alcaldía de Guayaquil con el respaldo de Unidad Popular, Pachakutik y Futuro, luego de desistir de su candidatura por el Partido Socialista Ecuatoriano. La presentación oficial de esta alianza está prevista para la tarde de este martes en Guayaquil.