Un trabajo científico desarrollado por investigadores de nueve instituciones académicas y fundaciones del país documentó la presencia de 63 especies de anfibios y reptiles en el área urbana y periurbana de Guayaquil. El estudio, liderado por Keyko Cruz-García, Natalia Zapata-Salvatierra, Andrea E. Narváez y Julián Pérez-Correa, se realizó durante 17 años (2008–2025) y confirma que, pese a la expansión urbana, la ciudad sigue siendo un refugio clave para la fauna silvestre de la costa ecuatoriana.
Hallazgos destacados
- Se registraron 19 especies de anfibios y 44 de reptiles en remanentes de bosque seco tropical, áreas protegidas y parques urbanos.
- Entre ellas, seis anfibios y tres reptiles endémicos del Ecuador, además de especies raras como Caecilia tenuissima, observada nuevamente tras casi cinco décadas sin registros, y la serpiente Drymobius rhombifer, cuya presencia era incierta por más de un siglo.
- Se redescubrió Atractus microrhynchus, no registrada en la ciudad desde 1868.
- Por primera vez se confirmó la presencia del caimán de anteojos (Caiman crocodilus)** en Guayaquil.
- También se identificaron especies introducidas adaptadas al entorno urbano, como el gecko casero (Hemidactylus frenatus), la lagartija café (Anolis sagrei) y la rana toro (Aquarana catesbeiana).
Amenazas y conservación
El análisis espacial reveló que entre 2008 y 2022 el área urbana de Guayaquil creció más del 26 %, mientras que la cobertura de bosques nativos se redujo de forma significativa. Esta transformación amenaza a especies sensibles como la rana cornuda del Pacífico (Ceratophrys stolzmanni), el cocodrilo americano (Crocodylus acutus) y la tortuga de monte (Rhinoclemmys annulata)**.
Los investigadores subrayan que Guayaquil alberga aproximadamente el 40 % de los anfibios y el 50 % de los reptiles conocidos para la provincia del Guayas, lo que evidencia la importancia de conservar los remanentes de bosque, manglares y áreas protegidas urbanas.
El estudio reafirma que la biodiversidad de Guayaquil es más amplia de lo que se percibe en medio de la urbanización. La presencia de especies endémicas y raras convierte a la ciudad en un punto estratégico para la conservación de la fauna costera del Ecuador.