El Vaticano ha iniciado la incorporación de sistemas de pago digital sin contacto en sus templos, permitiendo que los fieles realicen donaciones mediante tarjetas bancarias, teléfonos móviles o relojes inteligentes. Esta iniciativa forma parte de un proceso de actualización impulsado por la Santa Sede para adaptar la tradicional limosna católica a los nuevos hábitos de pago electrónicos.
En espacios de alta afluencia como la Basílica de San Pedro, ya se han instalado terminales de cobro que facilitan las contribuciones. A través de estos dispositivos, los visitantes pueden acercar equipos con tecnología NFC, elegir montos preestablecidos o personalizados y completar la transacción en pocos segundos.
El cambio responde principalmente a la disminución del uso de efectivo, especialmente entre jóvenes y turistas internacionales, que cada vez recurren más a métodos digitales. Durante siglos, las donaciones en la Iglesia se realizaban en efectivo durante las ceremonias religiosas, pero la transformación tecnológica y financiera ha impulsado a distintas instituciones a modernizar sus sistemas.
Con esta medida, el Vaticano se suma a una tendencia que ya se observa en países como Reino Unido, Francia, España y Estados Unidos, donde las donaciones electrónicas se han expandido tras la pandemia de COVID-19. La Santa Sede busca así preservar la tradición de la limosna, pero adaptada a una era en la que la tecnología y la práctica religiosa conviven en el mismo espacio.