🌤️ 28°
| Guayaquil, EC | Martes, 23 de junio de 2026 | --:--
LEYENDO:
Opinión

El ruido está haciendo daño

Aquí no se perdió solo un partido. Aquí se está perdiendo el respeto. Respeto por la camiseta, por la gente… y por la verdad. Mientras la Selección se desmorona en la cancha, afuera hay un espectáculo igual de vergonzoso: una avalancha de supuestos periodistas que han convertido la crítica en circo y la opinión en […]

El ruido está haciendo daño
Escuchar artículo
00:00
Powered by Parclicks

Aquí no se perdió solo un partido. Aquí se está perdiendo el respeto. Respeto por la camiseta, por la gente… y por la verdad.

Mientras la Selección se desmorona en la cancha, afuera hay un espectáculo igual de vergonzoso: una avalancha de supuestos periodistas que han convertido la crítica en circo y la opinión en gasolina.

No informan, incendian. No analizan, gritan. No educan, confunden. Y lo más grave: arrastran a una afición que merece mucho más que titulares desesperados y “opiniones” sin sustento.

Publicidad

Hoy cualquiera con un teléfono se autoproclama voz autorizada. Se lanzan juicios sin contexto, se viralizan bromas fuera de lugar mientras el país futbolero está herido, y se juega con la emoción de millones como si fuera contenido desechable.

Eso no es periodismo. Es irresponsabilidad disfrazada de protagonismo.

Pero no nos equivoquemos: el problema no termina en los micrófonos.

En la cancha hay un equipo que no responde. Un grupo de jugadores que, en momentos decisivos, parece olvidar lo que representa esa camiseta. El talento sin carácter no sirve en un Mundial. La camiseta de Ecuador no es una vitrina personal: es compromiso, es sacrificio, es dignidad. Y hoy, eso está en deuda.

Publicidad

El cuerpo técnico tampoco escapa. Cuando más se necesita claridad, hay dudas. Cuando se exige reacción, hay desconexión. Y en un torneo donde los detalles definen destinos, la falta de respuestas pesa más que cualquier error puntual.

¿Y arriba? Dirigentes que han convertido la Tricolor en un espacio de conveniencia. Decisiones que no se explican, silencios que incomodan, y una gestión que parece más preocupada por sostenerse que por construir.

Han manoseado el nombre de Ecuador sin entender que el fútbol no es un negocio cualquiera: es identidad nacional. Este es un momento incómodo, sí. Pero también necesario.

Porque ya basta de aplaudir lo indefendible. Basta de disfrazar la mediocridad con excusas. Basta de permitir que el ruido tape la realidad.

Publicidad

La afición ecuatoriana no es ingenua. Está dolida, sí, pero también está mirando.

Y lo que ve hoy -en la cancha, en los medios y en los escritorios- no está a la altura de su pasión.

Si Ecuador queda fuera, no será solo por lo que pasó en 90 minutos.

Publicidad

Será por todo lo que se hizo mal antes… y por todo lo que muchos no quisieron decir y hacer a tiempo.

Desde New Jersey
MSc. Antonio Rodríguez Pazos