Ante la expansión del brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda, el Gobierno de Estados Unidos invocó una ley de salud pública para limitar el ingreso de personas provenientes de las zonas afectadas. La medida se conoció tras confirmarse que un ciudadano estadounidense dio positivo por la cepa Bundibugyo en territorio congoleño.
De acuerdo con autoridades locales, el brote ya registra al menos 131 fallecidos y más de 500 casos sospechosos, con epicentro en la provincia de Ituri. La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la emergencia de salud pública de importancia internacional y su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, expresó estar “profundamente preocupado por la magnitud y la velocidad” de la propagación. La OMS confirmó 30 casos en Ituri y dos más en Kampala, capital ugandesa.
Restricciones de viaje
Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y el Departamento de Seguridad Nacional, los viajeros sin pasaporte estadounidense podrán ser rechazados si han estado en RDC o Uganda en los últimos 21 días. Además, se coordinará con aerolíneas y agentes de aduanas para identificar posibles casos y activar protocolos de vigilancia sanitaria desde su llegada.
Las autoridades también anunciaron:
- Rastreo de contactos reforzado.
- Ampliación de pruebas de laboratorio en todo el país.
- Preparación hospitalaria para responder ante posibles contagios.
- Repatriación de ciudadanos que se encontraban en el Congo en labores humanitarias.
Preocupación de especialistas
Expertos advierten que el alcance real del brote podría ser mayor al registrado. El médico Craig Spencer señaló: “No cabe duda de que esto es, probablemente, mucho peor de lo que creemos en este momento. Sospecho que el número real de casos es muy superior al que se está notificando”. Por su parte, Jeremy Konyndyk alertó que varias “generaciones de transmisión” pudieron haber pasado inadvertidas, complicando los esfuerzos de contención.
Con estas medidas, Estados Unidos busca frenar la entrada del virus y reforzar su capacidad de respuesta, mientras la comunidad internacional intensifica controles sanitarios y fronterizos para contener la emergencia.