El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, denunció este miércoles que desde el Gobierno de Estados Unidos “mienten una y otra vez sin ningún pudor” para deslindarse de las consecuencias del bloqueo contra la isla.
“Ahora dicen cínicamente que no existe bloqueo petrolero a Cuba, que todo lo que sufre nuestro pueblo es culpa del Gobierno cubano. Mienten una y otra vez sin ningún pudor, con una desfachatez alarmante, sin presentar una sola evidencia que sustente sus afirmaciones”, escribió el mandatario en su cuenta en X.
Ahora dicen cínicamente que no existe bloqueo petrolero a #Cuba, que todo lo que sufre nuestro pueblo es culpa del Gobierno cubano.
Mienten una y otra vez sin ningún pudor, con una desfachatez alarmante, sin presentar una sola evidencia que sustente sus afirmaciones.
La culpa…— Miguel Díaz-Canel Bermúdez (@DiazCanelB) May 20, 2026
Las declaraciones fueron una respuesta directa al secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, quien horas antes aseguró que las fallas en el sistema eléctrico cubano “no se deben a un bloqueo petrolero”. Díaz-Canel replicó que la responsabilidad recae en quienes ordenan cerrar los accesos a recursos materiales y financieros, recordando la orden ejecutiva del 29 de enero de 2026 que penaliza con aranceles a países que provean combustible a Cuba.
El mandatario cubano fue enfático al señalar que “solo mentes muy retorcidas podrían negar ante el mundo ese castigo colectivo que se ejerce contra todo un pueblo y ya se va convirtiendo en acto de genocidio”.
El canciller Bruno Rodríguez se sumó a las críticas contra Rubio, acusándolo de repetir “su libreto mendaz” y de ser “el vocero de los intereses corruptos y revanchistas, concentrados en el sur de la Florida”. Según Rodríguez, esas posturas no representan ni a la mayoría del pueblo estadounidense ni a los cubanos residentes en ese país.
El cruce de declaraciones se produce en medio de una crisis energética en Cuba, marcada por apagones y dificultades para acceder a combustible. La Habana insiste en que las restricciones impuestas por Washington constituyen un bloqueo petrolero que afecta directamente a la población, mientras EE.UU. niega esa acusación.
El episodio refleja la persistente confrontación entre ambos gobiernos y abre un nuevo capítulo en el debate internacional sobre las consecuencias del bloqueo a Cuba, el rol de Marco Rubio en la política hacia la isla y la narrativa oficial del gobierno cubano frente a la comunidad internacional.