La tragedia en Venezuela continúa revelando su magnitud. Según cifras preliminares manejadas por la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (OCHA), el número de desaparecidos podría ascender a 50.000 personas, aunque se trata de datos no confirmados y no atribuibles directamente a la ONU.
En paralelo, las autoridades venezolanas han actualizado el balance oficial: el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, informó que los fallecidos ya suman 920 personas y los heridos alcanzan los 3.360. Además, se contabilizan 172 personas atrapadas en edificaciones y 3.007 damnificados.
El estado de La Guaira se mantiene como la zona más golpeada, con 383 edificaciones afectadas de manera total o importante, incluyendo 13 hospitales, 25 centros comerciales y más de 1.000 inmuebles adicionales con daños. La región ha sido militarizada para garantizar el orden y facilitar la logística de atención a los damnificados.
Medios locales han reportado episodios de saqueos en áreas afectadas, un escenario que recuerda los actos de pillaje ocurridos tras el devastador deslave de 1999 en la misma región. Las autoridades han exhortado a la población a no trasladarse directamente a La Guaira para colaborar, y en su lugar entregar donativos en los centros de acopio habilitados en Caracas.
La combinación de cifras oficiales y estimaciones preliminares refleja la complejidad de la emergencia: un desastre de gran escala que exige coordinación nacional e internacional para atender a las víctimas, rescatar a los desaparecidos y reconstruir las zonas devastadas.