El Ministerio de Defensa de Rusia denunció este lunes un ataque con drones contra el puerto de Novorosíisk, en el mar Negro. Moscú culpó directamente al «régimen de Kiev» por esta acción. Según el reporte oficial, la ofensiva intentó golpear el mercado mundial de combustible y cortar el envío de petróleo a los países europeos.
Los drones dañaron instalaciones del Consorcio del Oleoducto del Caspio (CPC). Esta red es vital porque transporta el petróleo desde Kazajistán hasta el resto del mundo. El ataque afectó los muelles de carga y provocó incendios en cuatro tanques de almacenamiento. Además, los explosivos alcanzaron zonas civiles de la ciudad, donde hirieron a varias personas, incluyendo a niños, y dañaron edificios de viviendas.
Un punto clave para la energía mundial
El oleoducto del CPC recorre más de 1.500 kilómetros. Su función es unir los pozos petroleros de Kazajistán con la terminal de Novorosíisk. Este proyecto es uno de los más importantes de la región y cuenta con inversiones de empresas de Estados Unidos y Kazajistán.
El Kremlin calificó el ataque como una «situación peligrosa». Este evento demuestra lo frágiles que son las instalaciones de energía durante la guerra y genera nuevos miedos sobre si habrá suficiente combustible para el suministro global.
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