El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, denunció este martes 7 de julio de 2026 que el mandatario saliente, Gustavo Petro, estaría intentando ejecutar un “golpe de Estado” y pidió a las Fuerzas Armadas “proteger la democracia” y rechazar cualquier orden que, según afirmó, vaya en contra del orden constitucional.
Las declaraciones se producen en medio de un proceso de transición marcado por una fuerte confrontación política. De la Espriella, identificado con sectores de ultraderecha, decidió suspender el diálogo con el Gobierno saliente, mientras Petro cuestiona la legitimidad del nuevo mandatario y sostiene que existieron irregularidades en el proceso electoral.
Transición bajo tensión
El proceso de cambio de mando, previsto para el 7 de agosto, avanza en un escenario de alta tensión política. El candidato respaldado por Petro, Iván Cepeda, perdió la segunda vuelta electoral por un estrecho margen. Aunque reconoció los resultados, anunció que promoverá una postura de “desobediencia civil” frente al próximo gobierno.
Por su parte, Petro convocó movilizaciones para el 20 de julio, fecha en la que ofrecerá su discurso de despedida. “Petro y Cepeda iniciaron su plan B para quedarse a como diera lugar en el poder”, afirmó De la Espriella, quien aseguró que buscará que se investiguen y sancionen, “en el marco de la ley”, los hechos que atribuye al actual mandatario.
Escenario político incierto
La situación refleja la profunda polarización que atraviesa Colombia. Mientras sectores cercanos a Petro denuncian posibles irregularidades en el proceso electoral, el presidente electo insiste en que las Fuerzas Armadas deben garantizar el cumplimiento de la Constitución y la institucionalidad democrática.
El desarrollo de esta transición continúa generando incertidumbre, especialmente ante las movilizaciones anunciadas y el aumento de la tensión entre los distintos sectores políticos del país.