La movilidad en Quito se vio afectada este 5 de mayo, luego de que varias unidades de transporte público dejaran de operar desde las primeras horas del día. La medida, impulsada por un sector de transportistas que exige el alza del pasaje, generó retrasos y aglomeraciones en distintos puntos de la ciudad.
Desde las 05:00, decenas de buses no salieron a circular, lo que obligó a miles de usuarios a buscar alternativas para llegar a sus trabajos, centros de estudio y otras actividades. En varios sectores se registraron largas esperas y dificultades para movilizarse con normalidad.
El alcalde Pabel Muñoz cuestionó la reducción del servicio y la calificó como una medida “irresponsable” y una forma de presión. Según afirmó, la decisión habría sido tomada por un grupo de dirigentes y no por todo el gremio.
Muñoz señaló que el Municipio mantenía un proceso de diálogo con los transportistas y que incluso existía una reunión prevista para el 15 de mayo. Sin embargo, advirtió que este tipo de acciones rompe las negociaciones y afecta a la ciudadanía.
Durante la mañana, el servicio se restableció de forma parcial alrededor de las 08:00, aunque los transportistas anunciaron una nueva suspensión para las 19:00. El alcalde también indicó que se aplicarán descuentos a las operadoras por el tiempo en que no prestaron servicio.
El burgomaestre reconoció que existe un contexto que podría justificar la revisión de tarifas, tras la eliminación del subsidio al diésel y compensaciones previas. No obstante, insistió en que las decisiones deben tomarse mediante diálogo y sin medidas de presión.
Ante la situación, el Municipio suspendió el pico y placa durante la tarde y evalúa extender la medida para el miércoles 6 de mayo, mientras se analiza el impacto de la paralización parcial del transporte urbano.