El Ministerio de Producción, Comercio Exterior, Inversiones y Pesca oficializó el inicio de la primera veda reproductiva del año para el cangrejo rojo y azul en todo el territorio nacional. Desde este domingo 1 de febrero hasta el lunes 2 de marzo de 2026 queda prohibida su captura, transporte, comercialización y consumo.
La medida busca proteger el ciclo reproductivo de la especie, cuando las hembras llevan en su abdomen aproximadamente 300 mil huevecillos. El Golfo de Guayaquil, donde se concentra el 70 % de los manglares del país y el principal hábitat de estos crustáceos, es el epicentro de la veda. Interferir en este periodo podría comprometer la disponibilidad futura del recurso, según explicó Alba Calles, investigadora de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL).
Demanda explosiva antes del cierre En las últimas 48 horas previas al 1 de febrero, restaurantes y mercados reportaron un aumento significativo en la demanda. Algunos locales vendieron hasta 1.500 cangrejos en un solo día, con despachos de hasta 40 planchas por jornada. La demanda se triplicó, reflejando el impacto temporal en el mercado gastronómico costero. A partir de ahora, el cangrejo estará ausente del mercado legal durante todo el mes de febrero. El consumo podrá retomarse a partir del 3 de marzo.
Segunda veda en septiembre El calendario 2026 incluye una segunda restricción del 1 al 30 de septiembre, conocida como veda de muda, cuando el cangrejo cambia su caparazón y libera sustancias que podrían resultar perjudiciales para la salud humana si se consume.
Sanciones y recomendaciones Las autoridades han enfatizado que la veda es una herramienta regulatoria basada en estudios científicos y monitoreo ambiental, que en años anteriores ha contribuido a mantener estables las poblaciones de cangrejo rojo y azul. Se recomienda a comerciantes y consumidores respetar estrictamente las fechas establecidas para evitar sanciones que incluyen multas y decomisos. El sector gastronómico ya explora alternativas para mitigar el impacto económico durante estos períodos.
Esta veda subraya la importancia de prácticas sostenibles en la pesca artesanal y contribuye a la preservación de los ecosistemas de manglar, clave para la biodiversidad marina y la economía costera de Ecuador.