El expresidente Rafael Correa arremetió con fuerza contra sus sucesores Lenín Moreno y Daniel Noboa, al denunciar la existencia de un supuesto acuerdo político entre ambos que, según sus palabras, busca debilitar al correísmo y mantener ataques contra el presidente colombiano Gustavo Petro. Las declaraciones se produjeron en medio de la polémica por el caso Sinohydro y el manejo de las investigaciones relacionadas con presuntos actos de corrupción.
Correa vinculó directamente estas acusaciones al controvertido caso de la empresa china Sinohydro, cuestionando cómo se han desarrollado las pesquisas y sugiriendo que existiría una coordinación entre Moreno y el actual Gobierno para proteger ciertos intereses. “Ojalá me equivoque, pero no nacimos ayer”, expresó el exmandatario, dejando entrever su desconfianza sobre las verdaderas intenciones detrás de las acciones judiciales y políticas recientes.
El pronunciamiento de Correa se da en un contexto de crecientes tensiones entre el correísmo y el oficialismo, justo cuando el país atraviesa un intenso debate sobre corrupción y gobernabilidad. El ex presidente sostuvo que Lenín Moreno buscaría apoyar, de forma directa o indirecta, al gobierno de Daniel Noboa para sostener una narrativa que perjudique al movimiento político que él lideró durante una década.
Estas declaraciones han reavivado la polarización en el escenario político nacional. Mientras el correísmo las celebra como una denuncia necesaria, desde el oficialismo se espera una respuesta que califique las afirmaciones como parte de una estrategia de confrontación sin sustento factual.