La prefecta de Esmeraldas, Roberta Zambrano, elevó el tono político al protagonizar un fuerte enfrentamiento verbal contra sectores de la Revolución Ciudadana. Durante su intervención, no dudó en calificarlos de “ladrones”, marcando una postura frontal que rápidamente generó polémica en el ámbito nacional.
Zambrano cuestionó la gestión del movimiento, asegurando que se frenó la educación financiera en sectores vulnerables con el propósito de mantener su base política. Además, criticó que, pese a años de bonanza petrolera y control institucional, no se registraron avances significativos en el desarrollo social de la provincia.
La autoridad provincial fue más allá y tildó al correísmo de “atrasapueblos”, defendiendo que Esmeraldas merece respeto frente a las críticas recibidas. Sus declaraciones generaron reacciones divididas en el escenario político, reavivando la confrontación entre el oficialismo y la oposición.
Las afirmaciones de Zambrano se enmarcan en un contexto de permanente debate sobre la gestión de recursos y el desarrollo provincial. La prefecta insistió en que la provincia necesita políticas reales que impulsen el progreso y no discursos que mantengan el estancamiento.
Este nuevo cruce verbal evidencia la alta tensión política que persiste en Esmeraldas y en el país, donde las acusaciones cruzadas entre oficialismo y Revolución Ciudadana continúan marcando la agenda pública.