El crimen organizado sufrió un duro golpe económico tras la incautación de 1.130 ladrillos de droga, equivalentes a 1,13 toneladas, durante una operación conjunta entre la Armada del Ecuador y el Servicio Nacional Aeronaval de Panamá.
La acción se desarrolló en aguas internacionales, donde un buque mercante fue interceptado gracias al seguimiento del Bloque de Seguridad, que logró rastrear la ruta de la carga ilícita. La coordinación binacional permitió ejecutar un operativo de precisión que terminó con la incautación del cargamento y la desarticulación de la logística criminal.
Según estimaciones oficiales, el decomiso representa una pérdida aproximada de USD 40 millones para las mafias del narcotráfico, dinero que pretendía ser utilizado para financiar la compra de armas y sostener actividades violentas en la región.
Las autoridades destacaron que este resultado no solo afecta las finanzas de las organizaciones delictivas, sino que también evita que miles de dosis lleguen a las calles, reduciendo el impacto social y sanitario del tráfico de drogas.
El operativo se suma a una serie de acciones coordinadas entre Ecuador y Panamá, que buscan frenar el avance del narcotráfico en el corredor marítimo del Pacífico. La cooperación internacional ha sido clave para debilitar las estructuras criminales que operan en la región y que utilizan rutas marítimas para movilizar grandes cantidades de sustancias ilícitas.
Con este decomiso, las fuerzas de seguridad enviaron un mensaje claro: las mafias no podrán operar con impunidad y cada intento de traslado será enfrentado con inteligencia, coordinación y fuerza operativa.