La empresaria y celebridad estadounidense Khloé Kardashian se encuentra bajo intenso escrutinio público tras confesar en su podcast Khloé In Wonder Land que sometió a sus dos felinos, Grey Kitty y Baby Kitty, a una cirugía de desungulación procedimiento que implica la amputación de las falanges, práctica considerada como maltrato animal por activistas y prohibida en varios países.
Durante el episodio, Kardashian, de 41 años, aseguró que tomó la decisión por ignorancia y por una mala recomendación médica, ya que nunca antes había tenido gatos. “Me asesoraron muy mal sobre quitarle las garras a mis gatos. Me siento realmente terrible por haber ido en esa dirección”, admitió, agregando que ahora vive con paranoia y miedo de que sus mascotas se escapen, pues “perdieron sus herramientas de protección”.
La empresaria relató además que el ambiente en su hogar se ha vuelto caótico: sus gatos no se llevan bien y uno de ellos comenzó a orinar en las camas como señal de protesta. Para enfrentar la situación, contrató cámaras de seguridad y hasta una “psíquica de mascotas” que le recomendó cambiar la caja de arena por una de color rosa.
La revelación desató una ola de indignación en redes sociales. Miles de usuarios y organizaciones defensoras de animales criticaron duramente a Kardashian, señalando que con sus recursos y acceso a información, apelar a la “ignorancia” resulta inaceptable. “Apuesto a que buscaste en Google todos los botox y cirugías plásticas que te has hecho, pero no pudiste hacerlo por tu gato”, escribió un usuario en Instagram, mientras otros calificaron la acción de “cruel e inhumana”.
La oniquectomía no es un simple corte de uñas, sino la amputación quirúrgica de la última falange de cada dedo del felino, lo que equivaldría a cortar los dedos de un ser humano hasta la primera articulación. Por su crueldad, está prohibida en decenas de países. En Ecuador, por ejemplo, ordenanzas municipales en Quito y Guayaquil vetan desde 2021 las mutilaciones estéticas o conductuales en animales.
El caso de Khloé Kardashian reaviva el debate sobre la tenencia responsable de mascotas y la necesidad de mayor educación sobre prácticas veterinarias. Mientras la celebridad intenta reparar su error, la polémica deja en evidencia cómo decisiones tomadas sin información adecuada pueden tener consecuencias irreversibles en el bienestar animal.