Frente a más de 4.000 militantes y delegados que llenaron el coliseo Lorgio Pinargote Montalván, la exasambleísta Gabriela Rivadeneira Burbano fue posesionada este domingo como nueva presidenta nacional del movimiento Revolución Ciudadana, cargo que ocupará hasta 2028. Rivadeneira, quien regresó al país el 13 de enero tras seis años de asilo político en México, es la única candidata inscrita y sucede en la dirigencia a Luisa González.
En su primer discurso como presidenta del partido, Rivadeneira agradeció el masivo recibimiento y dedicó palabras de reconocimiento a los presentes: “Gracias por esta calurosa bienvenida. Este coliseo repleto demuestra que la Revolución Ciudadana está más viva que nunca y que el pueblo ecuatoriano no se rinde”. La nueva dirigente criticó duramente la situación actual de la salud y la seguridad en el país, señalando que “el abandono del Estado en hospitales y calles es evidente, y la violencia que azota a las familias ecuatorianas no es casualidad, es consecuencia de políticas fallidas”.
Uno de los momentos más emotivos del discurso ocurrió cuando Rivadeneira pidió un minuto de silencio por los miembros del movimiento político que han sido asesinados en los últimos años. “Hoy honramos a quienes dieron su vida por este proyecto. Sus nombres no se borran, su lucha sigue en cada uno de nosotros”, expresó visiblemente conmovida, mientras el coliseo guardaba silencio absoluto.
La convención nacional, que se realizó pese a la revocatoria inicial del permiso por parte de la Intendencia de Policía de Manabí (suspendida por decisión judicial), incluyó también la revisión de resultados del partido y la ratificación de la estructura directiva. Rivadeneira cerró su intervención llamando a la unidad y a la preparación para los retos electorales venideros: “Cerramos ciclos para abrir nuevos caminos. La Revolución Ciudadana no se detiene, se renueva y avanza con el pueblo”.
El evento contó con fuerte presencia policial en los alrededores del coliseo y se desarrolló con normalidad, marcando el inicio de una nueva etapa para el correísmo bajo el liderazgo de Rivadeneira.