El Ministro de Gobierno de Ecuador Arturo Félix Wong, ha explicado que la inclusión de Quito en el estado de excepción recientemente decretado por el presidente Daniel Noboa se debe a intentos de ciertos grupos por «calentar las calles de la capital» y desestabilizar el país. Este comentario surge en el contexto de un aumento de la violencia y actividades delictivas que el gobierno asocia con grupos armados organizados y carteles de drogas.
La declaración del estado de excepción, que estará vigente por 60 días, busca responder a este incremento de la violencia y criminalidad. Según el decreto, se suspenden varios derechos constitucionales como la inviolabilidad de correspondencia y domicilio, y la libertad de reunión. Además, se impone un toque de queda en 19 cantones y una parroquia de las provincias afectadas, aunque específicamente en Quito no se ha establecido toque de queda, permitiendo la libre circulación en la capital.
El gobierno de Ecuador, a través de estas medidas, intenta reforzar la seguridad y controlar la situación de emergencia provocada por lo que describen como intentos de desestabilización, que incluyen incendios forestales y otros actos de violencia. Estas acciones gubernamentales reflejan la estrategia de enfrentar lo que se ha denominado como un «conflicto armado interno», donde las fuerzas del orden y las Fuerzas Armadas tienen un rol ampliado para combatir el crimen organizado.