El creciente consumo de contenido sobre salud mental en redes sociales ha facilitado que muchas personas encuentren información sobre ansiedad, depresión, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y otros temas relacionados con el bienestar emocional. Sin embargo, especialistas advierten que interpretar estos contenidos como diagnósticos puede generar confusión y afectar la salud mental.
La docente e investigadora Camila Parra Ortiz señaló que los diagnósticos psicológicos requieren una evaluación profesional completa y no pueden determinarse únicamente a partir de videos o publicaciones difundidas en plataformas digitales.
Diagnósticos requieren evaluación profesional
Según la especialista, identificar un trastorno psicológico implica analizar diversos factores, entre ellos la duración, frecuencia e intensidad de los síntomas, además de descartar otras posibles causas.
Explicó que experimentar tristeza, desánimo o dificultades de concentración no necesariamente significa que una persona padezca una enfermedad mental específica. Por ello, considera importante evitar conclusiones apresuradas basadas únicamente en información encontrada en internet.
Términos clínicos se usan cada vez más fuera de contexto
La popularidad de los contenidos sobre salud mental también ha provocado que conceptos clínicos como ansiedad, trauma, depresión o TDAH formen parte del lenguaje cotidiano. Esto puede llevar a que muchas personas utilicen estos términos de manera incorrecta o se identifiquen con ellos sin contar con una valoración especializada.
Parra Ortiz advirtió que esta situación puede generar preocupación innecesaria, miedo, ansiedad o decisiones equivocadas sobre el cuidado de la salud emocional.
La especialista destacó que las redes sociales han contribuido a visibilizar la importancia de la salud mental y a fomentar conversaciones que antes eran menos frecuentes. No obstante, recordó que la información compartida en estos espacios debe analizarse con criterio.
Entre las recomendaciones señaló la importancia de revisar las credenciales de quienes crean contenido, verificar las fuentes utilizadas y comprender que la información general no reemplaza una consulta profesional.
Finalmente, insistió en que cada caso es diferente y que cualquier inquietud relacionada con la salud mental debe ser evaluada por especialistas capacitados para realizar un diagnóstico adecuado.