El primer ministro de Australia, Anthony Albanese, confesó sentirse “devastado” por la violencia del lunes 9 de febrero en Sídney. Los disturbios estallaron durante una protesta contra la visita del presidente de Israel, Isaac Herzog. Pese a lamentar los hechos, el mandatario respaldó el trabajo de la policía.
Herzog visita el país durante cuatro días para apoyar a la comunidad judía. Su viaje ocurre tras el asesinato de 15 personas durante la celebración de Janucá en Bondi Beach, en diciembre de 2025.
La policía frenó la protesta e impidió que los manifestantes entraran a la zona restringida. Durante el operativo, los agentes usaron gas lacrimógeno y hubo forcejeos con manifestantes y periodistas. Las autoridades de Nueva Gales del Sur confirmaron la detención de 27 personas, 10 de ellas por agredir a oficiales.
Mientras afuera crecía la tensión, Herzog homenajeó a las víctimas de Bondi Beach junto a miles de personas. Este martes, el presidente conversó con alumnos de una escuela judía y se reunió con los familiares de los fallecidos. En su discurso, aseguró que la unión entre las comunidades “seguirá firme frente al terror, la violencia y el odio”.
Aunque muchos judíos australianos apoyan la visita (que termina el jueves), otros sectores la rechazan. El Consejo Judío Progresista de Australia criticó su presencia y lo señaló como responsable de la situación en Gaza.
La estancia de Herzog en Australia está marcada por el dolor del ataque en Bondi Beach y el rechazo de los manifestantes. Los choques en Sídney muestran la fuerte división que genera el conflicto en Medio Oriente dentro de las comunidades locales.
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El 9 de febrero de 2026, la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear, bajo #SOUTHCOM, atacó una embarcación vinculada al narcotráfico en el Pacífico Oriental. Se activó búsqueda y rescate para un sobreviviente.
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