La presencia de Demi Moore como integrante del jurado principal del Festival de Cannes 2026 ha vuelto a situarla en el centro del escrutinio público. Aunque su participación reafirma su estatus como ícono de la moda, su visible pérdida de peso ha generado preocupación entre seguidores y críticos internacionales.
Numerosos usuarios en redes sociales señalaron una delgadez extrema, especialmente en sus brazos, en contraste con imágenes de años anteriores. El tema ya había surgido en la gala de los Actors Awards, pero en Cannes la conversación se intensificó, incluso por encima de sus declaraciones sobre la inteligencia artificial.
Medios como Daily Mail reportaron que el aspecto de la actriz reavivó rumores no confirmados sobre el posible uso de fármacos para la pérdida de peso, como el Ozempic.
Moore abrió su participación con dos apariciones de alto perfil. Primero, un vestido strapless blanco de Jacquemus, colección otoño 2026, adornado con lunares tridimensionales y plumas con efecto “confeti”. Más tarde, desfiló por la alfombra roja con un diseño palabra de honor cubierto de lentejuelas claras, acompañado de alta joyería de Chopard.
La polémica sobre su imagen física ocurre tras el éxito de su película de 2024, La sustancia, un filme de horror corporal que critica la presión de Hollywood por la juventud y los estándares de belleza inalcanzables. En la cinta, Moore interpreta a una actriz que recurre a métodos peligrosos para crear una versión “perfecta” de sí misma.
En entrevistas recientes, como la concedida a ELLE, la actriz reflexionó sobre cómo este papel le permitió comprender los riesgos de la autocrítica constante y la importancia de tratarse con amabilidad durante el proceso de envejecimiento.