La actriz Anne Hathaway sorprendió al público al confesar que padeció una catarata de inicio temprano que la dejó prácticamente ciega de un ojo durante diez años. La revelación la hizo en el podcast Popcast del diario The New York Times, donde relató con franqueza cómo la condición afectó su vida personal y profesional.
“Estuve medio ciega durante diez años”, señaló Hathaway, quien explicó que la situación llegó a un punto crítico: “Afectó tanto mi visión que estaba básicamente ciega del ojo izquierdo desde el punto de vista legal, y terminé operándome”. La cirugía le devolvió la capacidad de ver con normalidad y le permitió tomar conciencia de la magnitud del problema.
La protagonista de El diablo viste a la moda reconoció que la catarata no solo afectó su visión, sino que también agotó su sistema nervioso. “No me di cuenta de lo mal que había llegado a estar hasta que finalmente pude ver el espectro completo”, afirmó. Hoy describe su visión como un privilegio: “Aprecio la vista porque literalmente siento que cada día que me despierto y puedo ver como lo hago, es un milagro”.
Rumores de cirugía estética
En paralelo, Hathaway abordó los rumores sobre supuestas intervenciones estéticas, negando haberse sometido a cirugía plástica. Explicó que el aspecto de su rostro se debía a una técnica de peinado con trenzas que genera un efecto de lifting. “Quería demostrar que no, que no tomé una decisión médica enorme. Son solo dos trenzas”, declaró a la revista Elle.
La actriz admitió que la especulación pública la llevó a pronunciarse: “La especulación se ha vuelto tan ruidosa que sí sientes la necesidad de dar a conocer tu verdad”. Aunque no descartó una eventual intervención en el futuro, subrayó que actualmente se siente cómoda con su imagen.
La confesión de Hathaway sobre su catarata y su postura frente a los rumores de cirugía plástica reflejan una etapa de mayor apertura y autenticidad en su carrera. La actriz, que enfrentó críticas y presiones desde sus inicios, ahora reivindica la importancia de la salud, la transparencia y la aceptación personal.