Pronósticos internacionales indican una alta probabilidad de que se desarrolle un fuerte fenómeno de El Niño durante la segunda mitad de 2026 y principios de 2027, con algunos modelos sugiriendo que podría tratarse de un “Super El Niño”, comparable o incluso superior a los históricos de 1997-98 y 2015-16. La NOAA de Estados Unidos mantiene un “El Niño Watch” y estima un 62% de probabilidad de que el evento se forme entre junio y agosto de 2026, con un 33% de chances de que sea fuerte hacia finales de año.
Modelos europeos del ECMWF son más agresivos y muestran escenarios con anomalías de temperatura en la región Niño 3.4 superiores a +2.0°C e incluso +2.5°C hacia finales de 2026. Si se confirma, 2027 tendría altas probabilidades de convertirse en el año más cálido registrado en la historia, superando posiblemente a 2024 debido al efecto retardado del fenómeno sobre las temperaturas globales.
En Ecuador, ya se registra desde febrero-marzo un El Niño costero que ha provocado lluvias intensas y algunas afectaciones. Un evento pleno y fuerte podría agravar significativamente estos impactos, aumentando el riesgo de inundaciones, crecidas de ríos, deslaves y daños en infraestructura, especialmente en la Costa.
Los efectos no serían solo locales: se esperan sequías en el Altiplano y partes de la Amazonía, mayor actividad de olas de calor a nivel global, cambios en patrones de huracanes y posibles afectaciones en la agricultura mundial.