La ciudadanía y la Policía Nacional viven indignación y frustración tras conocerse que Adrián Roger Cedeño Parrales, alias “Ronco”, uno de los objetivos más peligrosos vinculados al grupo “Los Fatales”, fue dejado en libertad días después de ser capturado en un operativo de alto perfil.
Hace apenas 9 días (4 de febrero), la Policía lo detuvo en el Distrito Sur tras un allanamiento donde se le incautó una pistola 9 mm industrial y otros indicios. Era señalado como uno de los implicados en el cuádruple asesinato en la Cooperativa El Cóndor (Mapasingue, noviembre 2025) y acumulaba un largo prontuario por sicariato, extorsión y asociación ilícita.
Sin embargo, “Ronco” ya está libre nuevamente. En las últimas horas fue recapturado en otro operativo por secuestro y porte ilegal de arma. La sorpresa: el sistema judicial lo había dejado en libertad sin que se conozcan públicamente las razones, medidas cautelares sustitutivas o fianza aplicada.
¿Qué dijo la Policía en su momento?
En el comunicado oficial del 4 de febrero, la institución lo presentó como un “golpe contundente” a “Los Fatales”, con pistola 9 mm y evidencias de su participación en el asesinato múltiple. Pero no hubo prisión preventiva efectiva ni se informó de audiencia de formulación de cargos inmediata que derivara en detención.
Reacciones
- Familias de víctimas y ciudadanía en redes: “¿Hasta cuándo la justicia libera a estos peligrosos delincuentes? La Policía los captura y la Fiscalía/Jueces los sueltan”.
- Voces policiales (extraoficiales): “Gastamos recursos, arriesgamos vidas y en pocos días están libres otra vez. Es desmoralizante”.
- Ministerio del Interior y Fiscalía no se han pronunciado oficialmente sobre el porqué de la libertad ni sobre la nueva captura.
Este caso vuelve a encender el debate sobre la cadena de impunidad en el sistema judicial ecuatoriano: capturas de alto perfil seguidas de liberaciones rápidas por falta de prisión preventiva, medidas sustitutivas o demoras procesales.
Mientras tanto, alias “Ronco” volvió a delinquir: secuestró y portaba arma. La Policía lo tiene nuevamente bajo custodia, pero la pregunta queda en el aire: ¿hasta cuándo?