El desarrollo de la minería en Ecuador enfrenta un desafío clave: contar con suficiente energía para sostener la expansión de nuevos proyectos. Un informe de Aggreko, titulado La nueva ecuación de la minería en América Latina, señala que durante los próximos cinco años la demanda energética del sector crecerá a un ritmo mayor que la capacidad de generación del país.
Energía se convierte en un factor estratégico
La crisis eléctrica que vivió Ecuador en 2024, causada por una fuerte sequía que redujo la generación hidroeléctrica, evidenció las limitaciones del sistema energético nacional. Ante esta situación, el Gobierno destinó USD 278 millones para fortalecer el Sistema Nacional de Transmisión.
Además, las autoridades aprobaron medidas para que las empresas mineras asuman una mayor responsabilidad en el abastecimiento de energía.
El Decreto Ejecutivo 273 establece que los proyectos mineros deberán cubrir el 100% de su demanda energética mediante mecanismos de autoabastecimiento, tanto para operaciones actuales como para nuevos desarrollos.
Informe alerta sobre el futuro energético del sector
El estudio destaca que la hidroelectricidad continúa como la principal fuente de generación en Ecuador, pero enfrenta desafíos relacionados con infraestructura y disponibilidad del recurso hídrico.
Según el informe, la seguridad energética dejó de ser solo un asunto económico. Ahora influye en la continuidad de las operaciones, la productividad y la capacidad de crecimiento de las empresas mineras.
El documento también indica que el 66% de los líderes mineros consultados relaciona el futuro energético del sector con la sostenibilidad, el uso de energías renovables y una mayor eficiencia en los procesos.
Energía limpia puede mejorar la competitividad
La fuente de energía utilizada en la extracción y procesamiento de minerales tiene un impacto directo en la huella de carbono de los productos mineros. Este factor puede influir en la competitividad de Ecuador dentro de los mercados internacionales.
El futuro de la minería ecuatoriana dependerá no solo de la disponibilidad de recursos minerales, sino también de la capacidad del país para garantizar un suministro energético estable, eficiente y sostenible.
La transición hacia fuentes más limpias representa un compromiso ambiental, pero también una oportunidad para fortalecer la posición del sector minero ecuatoriano a nivel global.